Aerotermia y radiadores de baja temperatura: caudal y temperatura
La aerotermia puede proporcionar calefacción y agua caliente aprovechando la energía del aire exterior. Cuando se conecta a radiadores de baja temperatura, el sistema trabaja con impulsiones más moderadas que una caldera convencional y consigue un rendimiento estacional superior, siempre que la instalación esté bien dimensionada.
El rendimiento depende de dos variables que deben analizarse conjuntamente: la temperatura del agua que circula por los emisores y el caudal disponible en cada circuito. Una temperatura insuficiente puede dejar habitaciones frías, mientras que un caudal mal ajustado provoca diferencias entre radiadores, ruidos en las tuberías y un funcionamiento ineficiente de la bomba de calor.
En una vivienda de Madrid, la solución adecuada depende del aislamiento, la superficie de los radiadores, la distribución interior y las temperaturas exteriores de cálculo. Por eso, antes de sustituir una caldera, conviene revisar la instalación completa y contar con el asesoramiento de una empresa especializada en sistemas de aerotermia.
Temperatura de impulsión y rendimiento de la bomba de calor
Los radiadores tradicionales suelen trabajar con agua a 60-75 °C, especialmente en edificios antiguos con poco aislamiento. Una aerotermia ofrece su mejor rendimiento cuando la impulsión se mantiene aproximadamente entre 30 y 45 °C, aunque el valor final debe establecerse según la demanda térmica y el tipo de emisor instalado.
A medida que aumenta la temperatura de impulsión, la bomba de calor necesita realizar un mayor esfuerzo para alcanzar el nivel térmico deseado. Esto reduce el coeficiente de rendimiento y puede incrementar el consumo eléctrico. Los radiadores de baja temperatura tienen una mayor superficie de intercambio, por lo que entregan el mismo calor con agua menos caliente.
Cómo calcular el caudal necesario
El caudal se relaciona directamente con la potencia que debe transportar el agua y con la diferencia entre la temperatura de ida y la de retorno. Para agua, una fórmula práctica es: caudal en m³/h = 0,86 × potencia en kW ÷ diferencia térmica en °C. Así, un circuito que debe transportar 10 kW con un salto térmico de 5 °C necesita cerca de 1,72 m³/h.
No existe un caudal único para toda la vivienda. Cada radiador y cada circuito requiere un ajuste específico según su potencia, longitud de tubería y pérdida de carga. Una diferencia de temperatura de 5 a 10 °C entre ida y retorno suele servir como referencia, pero deben respetarse las indicaciones del fabricante de la unidad exterior, la bomba circuladora y los colectores.
Radiadores compatibles con aerotermia
Los radiadores de baja temperatura suelen tener más elementos, mayor profundidad o diseños de aluminio y acero capaces de transferir más energía con impulsiones reducidas. También pueden utilizar ventiladores integrados para aumentar el intercambio de calor sin elevar demasiado la temperatura del agua.
Los radiadores existentes no tienen por qué sustituirse siempre. Un estudio de cargas térmicas puede demostrar que funcionan correctamente con una impulsión de 45-50 °C después de mejorar ventanas, cerramientos o aislamiento. Si requieren temperaturas muy elevadas en los días fríos, será necesario ampliarlos, instalar emisores de baja temperatura o combinar varios sistemas.
Equilibrado hidráulico y presión disponible
El equilibrado hidráulico permite distribuir el caudal de forma proporcional entre las estancias. Para conseguirlo se regulan válvulas, detentores y colectores, evitando que los radiadores cercanos reciban demasiada agua mientras los más alejados quedan con un aporte insuficiente. También se deben eliminar bolsas de aire y comprobar el estado de filtros, purgadores y vasos de expansión.
La bomba circuladora debe vencer la pérdida de carga de tuberías, válvulas, codos y emisores sin generar un consumo excesivo. Si la presión disponible es insuficiente, el caudal real será inferior al previsto; si es demasiado alta, pueden aparecer silbidos y desequilibrios. La puesta en marcha debe incluir mediciones de ida, retorno, presión y temperatura en los puntos principales.
Diseño de circuitos y control de la instalación
Cuando conviven radiadores, suelo radiante y agua caliente sanitaria, suele ser necesario separar los circuitos mediante colectores, válvulas mezcladoras o grupos de impulsión. Cada emisor trabaja con una temperatura diferente, por lo que la regulación debe coordinar la curva climática de la aerotermia con termostatos, sondas y actuadores.
También hay que garantizar un caudal mínimo durante los ciclos de desescarche y en los momentos en que cierran varias válvulas termostáticas. Según el diseño, puede ser recomendable instalar un depósito de inercia, un separador hidráulico o un bypass correctamente dimensionado. Estos componentes no sustituyen a un cálculo hidráulico, pero ayudan a mantener estable el funcionamiento.
La compensación climática ajusta automáticamente la temperatura de impulsión según la temperatura exterior. Si la vivienda conserva bien el calor, el equipo puede trabajar durante más tiempo con agua templada y menor potencia instantánea, mejorando el confort y reduciendo los arranques y paradas.
Para dimensionar el sistema conviene recopilar planos, potencias de los radiadores, diámetros de tubería, horarios de uso y consumos actuales. Con esta información se calcula la demanda por estancia, se determina el caudal de cada circuito y se verifica si los emisores alcanzan la potencia necesaria con una impulsión eficiente.
El siguiente paso concreto es solicitar una evaluación técnica de la vivienda que incluya cálculo de cargas, comprobación de radiadores y medición del caudal antes de elegir la aerotermia.